Carme Freixa, psicòloga i periodista

Cataluña — 12 septiembre 2012

Las mujeres y hombres que han decidido interrumpir una gestación, que no habían buscado ni deseado, llevan años hartas de que se les impute tristezas y otros males para justificar el simple hecho de ejercer un derecho y un deber. La imputación se produce por obra y gracia del catolicismo que es amoral en sí mismo, la tibieza respecto al Estado Laico de la izquierda y el lenguaje políticamente correcto para no ofender a quienes llevan siglos ofendiendo a la inteligencia humana con sus patrañas creacionistas.

Y sí, interrumpir una gestación no deseada ni buscada es un Derecho de Salud Sexual y Reproductiva y es un deber porque cualquier criatura tiene derecho a venir al mundo siendo deseada para que pueda tener el mejor entorno posible que le permita crecer con seguridad y fortaleciendo su autoestima. Y es también, si me apuran, un deber moral social porque una criatura que viene al mundo no deseada o que viene cuando no se es una persona preparada para ejercer la maternidad y la paternidad tiene todos los números del sorteo para ser una persona problemática.

Cuando una persona decide interrumpir una gestación que no ha buscado ni desea está haciendo un acto racional frente al acto irracional que el moralismo hipócrita pretende exigirle. El acto racional es saber escoger el mejor momento de tu vida para poder dar lo mejor de ti  y de tu pareja, en el caso de que la tengas, a la criatura que deseas tener. El acto irracional es creer que se ha venido a este mundo a parir como si fuéramos animales irracionales sin importar el futuro; ni el tuyo ni el de la criatura.

Por eso puedo decirles que en las clínicas de interrupción del embarazo las mujeres y los hombres que conscientemente las acompañan sienten un alivio inmenso. Sienten que vuelven a ser personas dueñas de su futuro porque han decidido lo que en este momento es lo mejor para seguir construyendo sus vidas.

El 28 de septiembre es el dia de Acción Global por un aborto Legal, Libre y Gratuito porque la historia de la humanidad ha demostrado que abortar en la clandestinidad sí cuesta muchas vidas y sí conlleva problemas psíquicos y secuelas físicas.  Si cada mes se estrellaran 2 boeings con 300 personas a bordo la ONU abriría una investigación, los medios de comunicación hablarían casi a diario de la problemática y todo el mundo se escandalizaría de que 7.200 personas al año murieran sistemáticamente en accidentes aéreos. Bien, pues esta es la cifra de mujeres que mueren sólo en América Latina por no respetar los gobiernos el derecho a la salud sexual y reproductiva. Así que basta de eufemismos llamando pro-vida a quienes son partidarios del asesinato no solo porque han asesinado a personal de clínicas de interrupción del embarazo, si no porque asisten impertubables al feminicidio que se produce cada vez que una mujer muere por causa de un aborto no sanitario por ser practicado en la clandestinidad a la que aboca la falta de una ley que garantice el derecho a decidir o la falta de un Estado Laico que garantice que lo que es pecado para algunas personas no se convierta en delito para toda la ciudadanía como pasa en Guatemala donde ha sido asesinada por falta de tratamiento anticancerígeno una adolecente embarazada que padecía leucemia

En nuestro país la derecha amoral y pro-feminicidios del PP quiere devolvernos a los tiempos en que solo si tenías dinero podías decidir tu futuro como mujer y cuando querías ser madre o padre. Los tiempos en los que se consideraba a las mujeres incapacitadas para decidir y una corte de meapilas tenía por ley la capacidad de obligarte a parir por decreto.

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Veronica

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