Sandra Bravo | ElMorrocotudo.cl

Internacional — 10 abril 2012

En Chile se reconoce que ocurren alrededor de 160.000 abortos al año y que aproximadamente 50.000 mujeres ingresan a los hospitales públicos por complicaciones de aborto, esto quiere decir que la sociedad tiene entre manos un problema muy serio.

Tal vez como ningún otro tema, el debate sobre el aborto desnuda los cinismos e hipocresías que atraviesan el Chile de hoy.

Por una parte, la sociedad penaliza la decisión individual de una mujer que interrumpe un embarazo no deseado, pero esta misma sociedad, que culpa, estigmatiza y castiga, no se hace cargo de la salud, la educación y las condiciones básicas de sobrevivencia de quienes viven en ella. Muchos rasgan vestiduras frente al aborto, pero guardan un cuidadoso silencio frente a una sociedad intrínsecamente abortiva.

En chile se reconoce que ocurren alrededor de 160.000 abortos al año y que aproximadamente 50.000 mujeres ingresan a los hospitales públicos por complicaciones de aborto, quiere decir que la sociedad tiene entre manos un problema muy serio, que no podemos hacer como si no existiera. Nuestra sociedad debe reconocer que tiene un problema agudo, que hay que afrontarlo, no punitivamente, sino buscando de qué manera disminuir su magnitud.

En Chile abortan las mujeres de todos los sectores sociales y también es un hecho que existen dos tipos de abortos, aquellos que bajo condiciones de secreto y culpa para las mujeres, son practicados en clínicas privadas, de alto costo y total seguridad. Y están aquellos de los sectores populares, los que se practican bajo condiciones de inseguridad total y en situaciones humillantes para las mujeres, donde se utilizan sondas, palillos, o ladrillos calientes y que significan un alto costo en vidas y recursos de la salud pública.

Es necesario profundizar en el conocimiento de esta realidad, incluyendo los complejos factores sociales, económicos y culturales que tienen incidencia, para poner en práctica las políticas y medidas que permitan prevenir el problema.

Una política orientada a la prevención debe considerar que:

– El aborto no es un método deseado ni aceptado de planificación familiar, pero constituye un problema de salud pública que no puede ignorarse.

– En Chile el 40% de los embarazos terminan en aborto

– En Chile ocurren aprox. 160.000 abortos al año, lo que demuestra que con penalizarlo no disminuye su incidencia.

– Se debe contar con programas de anticoncepción buenos y accesibles. Las mujeres tenemos derecho a decidir que método usar, no importando edad ni estado conyugal.

– Se debe tener una buena educación sexual desde que somos niñas/os, tanto en el hogar, como en los establecimientos educacionales.

– Hay que incorporar a los hombres en la responsabilidad de la sexualidad, reproducción y crianza.

Según la legislación vigente, la cultura oficial imperante y sus defensores, las miles de mujeres que anualmente abortan, vendrían a ser asesinas, acreedoras de las penas del infierno y de la tierra.

Resulta irritante que al momento de intentar “abrir el debate” sobre este tema, las voces que más se escuchen sean de las instituciones patriarcales y oficiales, compuestas mayoritariamente por hombres, como las iglesias, y aún resulta mas paradójico observar que quienes con más fuerza se levantan en cruzadas pro vida, denostando a quienes propugnamos el derecho de las mujeres a decidir ser madres, sean quienes casi con igual fuerza han dado sustento político y moral y han sido cómplices a gobiernos que asesinaron e hicieron desaparecer a miles de mujeres y hombres en nuestro país. ¿Qué explicación dan a esa hipocresía?

El planteamiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres difícilmente podrá ser entendido por quienes jamás se han ocupado en serio de la ampliación de los otros derechos sociales. La frase simplona que reduce y condena, el gesto vacío de ciertos personajes e instituciones que no se hacen cargo de mirar el problema en profundidad, no dan cuenta de la realidad cotidiana que vivimos las mujeres en Chile.

Sólo ampliando el horizonte de todas las libertades y derechos humanos, haciendo realidad la promesa de vida justa, donde ningún embarazo sea el resultado de la desinformación, la violación, las carencias y el miedo: solo así se garantizará la disminución del número de abortos que tienen lugar en nuestro país.

Related Articles

Share

About Author

mastrodomenico

(0) Comentarios

Comments are closed.