Marisa Soleto

Cabecera Opiniones — 09 mayo 2013

Hace unos años, concretamente en el 2007, la cátedra de riesgo cardiovascular de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), difundió un estudio sobre prevención de riesgos cardiovasculares en varones. La hemeroteca recoge como una de las conclusiones más significativas de este estudio la siguiente afirmación:

“lo que más protege al hombre de riesgos cardiovasculares es estar casado con una mujer que tenga dinero, cierto nivel de estudios y que no trabaje fuera de casa”.

Desconozco las condiciones en las que se desarrolló esta investigación y si incluía alguna propuesta de prevención de riesgos cardiovasculares en varones con medidas relacionadas con este factor de protección, aparentemente tan eficaz, ya que nunca he tenido acceso al estudio, pero es de estas cosas que no voy a olvidar, y que conservo como ejemplo de visión sesgada de la realidad y un peculiar análisis de coste – beneficio en las relaciones sociales.

He vuelto a tener esta sensación escuchando a la diputada Beatriz Escudero, en su intervención parlamentaria relacionada con la Ley de Salud sexual y reproductiva de esta semana. Según su intervención las mujeres que más abortan son las que tienen menos formación y las que tienen un empleo (¿asalariadas?) y lo hacen menos las paradas.

El guirigay propio del escenario parlamentario, hizo que la intervención se viera entrecortada en algunos momentos y no sé si será por esto o por falta de reflexión posterior, la diputada en cuestión no desarrolló propuestas relacionadas con este dato que, por cierto, al menos yo encuentro algo discutible a la vista de los datos oficiales sobre el aborto del Ministerio de Sanidad.

Pero admitiendo el peso de los datos absolutos, la afirmación, así, huérfana de reflexión, conclusión y propuesta, me parece tan sugerente como el estudio murciano sobre riesgos cardiovasculares y me han asaltado en estas horas dudas empeñadas en rellenar los huecos.

Me pregunto si la diputada Escudero, propone que para bajar el número de abortos las mujeres estudiemos más y trabajemos menos. Esto tendría la ventaja de que, en los casos de mujeres casadas se reducirían considerablemente los riesgos cardiovasculares de los respectivos maridos, además de apuntar una utilidad al incremento del desempleo, que sugiero a la diputada utilice, aprovechando las recientes previsiones del gobierno:“Las mujeres españolas estarán más en el paro, pero a cambio, abortarán menos”.

Le sugiero además que complete el argumento aprovechando el resto de los datos oficiales del Ministerio de Sanidad. Por ejemplo, se produce un mayor número de abortos entre mujeres que viven en poblaciones de entre 50.000 y 500.000 habitantes, entre las que no han tenido un aborto previo o las que viven en pareja.

Así que sugiero, copiando la metodología de la Universidad que abría este artículo, y al abrigo de estas informaciones, que culmine su argumentación e incluya en su próxima intervención que lo que más nos protegería del aborto sería que las mujeres tuviéramos prohibido tener pareja estable, (lo siento por lo de los riesgos cardiovasculares), viviéramos exclusivamente en zonas rurales o en grandes capitales, nos dedicáramos a estudiar durante toda nuestra vida, y se nos aplicara preventivamente y “no demasiado” la ley antiterrorista, por recoger la efímera propuesta del Ministro del Interior.

El sueño de la razón produce monstruos, ilustró Goya, y dicen algunos de sus críticos, que como forma de denuncia sobre la ignorancia del pueblo y la estupidez de los grandes. La demagogia aplicada a la lectura estadística y las lecturas de informes, por muy oficiales que sean, o sentencias del constitucional, produce el mismo monstruoso efecto, además de una pena muy grande, que debió ser la misma que sintió el pintor.

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mastrodomenico

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