Nacional — 26 marzo 2012

El arzobispo de Oviedo no da puntada sin hilo. Jesús Sanz Montes -que ayer acudió a Gijón para bendecir la nueva casa de acogida cristiana para mujeres gestantes- aprovechó la homilía para lanzar un mensaje electoralista contra la ley del aborto y a favor de la administración regional, capitaneada por Francisco Álvarez-Cascos, así como para agradecer la ayuda de la alcaldesa de la ciudad, presente en la liturgia religiosa, Carmen Moriyón.

“Es gozoso cuando las administraciones locales y regionales se ponen de parte del inocente y del desfavorecido”, proclamó el arzobispo, quien arremetió contra los gobiernos y partidos políticos que “revisten sus decisiones de democracia y modernidad”. En este contexto de elecciones autonómicas, Sanz Montes advirtió a los confesos de estar atravesando una época de “claro oscuros con avances hermosos y retrocesos inconcebibles”.

El centro para mujeres gestantes, ubicado en terrenos de la Iglesia, en la Guía, será regentado por la congregación de monjas de Nuestra Señora de los Desamparados y servirá para acoger a mujeres embarazadas de forma temporal. “La vida está en entredicho de 1.000 formas y es tan bella que no podemos no tomárnosla en serio. Por eso, la Iglesia se posiciona a favor de la vida”, añadió el arzobispo. En este sentido, Sanz Montes criticó el aborto y “todos los desmanes que atentan contra la vida”, entre los que incluyó: la prostitución, el suicidio, la coacción, la eutanasia, o la pederastia.

«Esto no es un patíbulo» En este apartado, fue especialmente duro cuando habló de los “abusos legislativos” que se cometen contra las personas de avanzada edad, o con una grave enfermedad, así como contra los que ya nacidos “malviven sufriendo”. El arzobispo recordó que el 25 de marzo es, según el calendario eclesiástico, la festividad de la Encarnación del Señor con la que la Iglesia “celebra la vida”.

De esta forma, insistió en que la nueva casa de acogida para gestantes “no es un patíbulo, ni un paredón de ejecución, no es un Gulag, ni una Checa. Esto no es una clínica abortiva, es un lugar donde se acoge la vida con esperanza”.

Asimismo, señaló que las mujeres embarazadas tendrán en Gijón un lugar de acogida “cuando las posadas de los egoísmos insolidarios y cínicos hayan cerrado sus puertas”. De esta forma, subrayó que en este centro de gestantes “los niños no serán eliminados, ni abandonados después”. No obstante, cabe destacar que la casa de acogida es sólo de uso temporal, para cuando las mujeres se encuentran en período de gestación.

La democracia y la paz Por otra parte, Sanz Montes cuestionó que los gobiernos hablen de democracia y de paz cuando se “contradicen tolerando diversas formas de desprecio hacia la vida humana”. Además, el arzobispo interrogó al auditorio sobre la supuesta presencia de Dios y señaló que se encuentra en “todas las personas que sufren”. En este contexto, recordó su estancia en África hace apenas unas semanas, donde visitó una casa de niños abandonados y tildó como “incómoda” la voz de la Iglesia en esas circunstancias: “Por eso no me callo”, añadió el arzobispo, quien arremetió contra los gobiernos que “matan al mensajero” en referencia a las doctrinas de la Iglesia.

Así, apuntó que para la comunidad cristiana los niños son siempre los “preferidos” y animó al centenar de personas presentes a que no atenten de “ninguna de las formas” contra los menores. “Esta casa está pintada de alegría. Las madres que tengan a sus hijos aquí podrán ser no condenadas por dar a luz, sino bendecidas por ello”, dijo.

Durante la homilía, Sanz Montes también agradeció la ayuda de instituciones contra el aborto como la Fundación Red Madre, Cidevida (Centro Internacional para la Defensa de la Vida Humana), o la asociación Mar (para la defensa de la Objeción).

Related Articles

Share

About Author

mastrodomenico

(0) Comentarios

Comments are closed.