Cabecera — 20 febrero 2016

La Plataforma “No somos vasijas” reclama a la organización COGAM que no apruebe en su Congreso pronunciamientos que conculque los derechos Humanos de las Mujeres.

alquiler-vientres3La iniciativa de la Plataforma para hacer esta petición se basa en dar respuesta a la inclusión de una enmienda al documento congresual de COGAM que insta a la organización LGTB a que reivindique la práctica de los conocidos como vientres de alquiler como un nuevo “derecho reproductivo”.

La Plataforma “No somos vasijas” se pregunta como un colectivo que tanto sabe de negación de derechos puede pretender que se regule el deseo a ser padres conculcando el derecho de filiación de las mujeres y llama a reflexionar las consecuencias que estas prácticas tienen para miles de mujeres en el Mundo.

Este debate se está produciendo en otras partes del planeta con resistencias cada vez más organizadas contra la comercialización del cuerpo de las mujeres. En Italia destacados activistas del movimiento LGTB  como Aurelio Mancuso  se han manifestado en contra del alquiler de vientres y recuerda a los miembros del colectivo gay  “que nueve meses de gestación no se pueden presentar como un período de indiferencia y que la maternidad no puede ser  un acontecimiento despojado de cualquier implicación biológica y psicológica”

También en el Consejo de Europa se produjo conflicto de intereses al descubrirse que el ponente sobre el informe de subrogación estaba involucrado comercialmente en prácticas de subrogación en Bélgica.

En Francia, hace apenas un mes se ha constituido en la Asamblea Nacional una Red internacional para luchar contra la proliferación de esta practica que comercializa el cuerpo de las mujeres. Tambien India y Thailandia con legislaciones permisivas en esta materia han comenzado a limitar radicalmente el alquiler de úteros para poner freno a las denominadas “granjas de mujeres”.

La Plataforma “No somos vasijas”  pide al colectivo COGAM que no se preste a satisfacer los intereses comerciales de las clínicas y que reconsideren en sus reflexiones que ese tipo de prácticas tienen consecuencias éticas y jurídicas: Éticamente hay un límite a lo que se puede comprar, vender o alquilar. Ese límite es el cuerpo humano, concretamente el de las mujeres: por otro lado la regulación de los vientres de alquiler es una cosificación del cuerpo de la mujer que pone en riesgo lo que en nuestra legislación determina que es ser madre ya que elimina el hecho de que el parto determine la maternidad.  En lo jurídico, la regularización pide en esos contratos que una mujer que gesta renuncie a su maternidad.

La Plataforma “No somos vasijas” compuesta por significadas filosofas y juristas  ha recordado que la ley de reproducción asistida prohíbe taxativamente la gestación subrogada  pide a COGAM que recuerde que no se deje embaucar por análisis simplistas que apelan al altruismo ya que no se puede llamar altruismo a una práctica donde un equipo de psicólogos se dedica exclusivamente a desprogramar a las mujeres que están gestando para que no se vean implicadas emocionalmente con su hijo.

 

Más información: info@nosomosbasijas.eu / nosomosbasijas.eu

 

 

 

 

 

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